Columna

La pesadilla de Tlaxcala, violencia intrafamiliar

POR LIMÓN

Ximena Orea Díaz, Georgina Beatriz Luna Sánchez, María Asunción Coyotzi Cahuantzi y Sara Núñez Baleón; presidentas honoríficas del Sistema Municipal DIF continúan la difícil misión de disminuir la violencia contra las mujeres. Uno de los problemas de los municipios de Zacatelco, Ixtacuixtla, Papalotla y Nativitas; lamentablemente también en los otros 56 municipios que conforman el Estado.

Las cuatro son profesionales, tratan de erradicar todas las formas de discriminación contra la mujer. En esencia concentran un núcleo y todo un ejemplo multidisciplinario que garantiza una atención integral a la mujer agredida, no solo policial, ministerial y judicial; capacitado y sensibilizado para esta tarea específica.

También trabajan en instancias médicas, psicológicas y legales. Todas estas acciones nos las explicaron al finalizar la celebración del “Día de la Madre” en sus respectivos municipios.

Pero no todo fue felicidad el pasado 10 de mayo, porque también se viven episodios vergonzosos y dolorosos de esta historia reciente.

Toda violencia que pueda costarle la vida a una mujer, violación, violencia intrafamiliar, atentados al pudor y abuso sexual debería de ser razón suficiente para emprender una cruzada permanente que no permita que la vida de cualquier mujer sea tan barata y tan poco valorada como en estos tiempos lo es.

En estos momentos la vida de muchas mujeres está en peligro, a causa de la desidia de ediles, de sus presidentes honorarios y directores del SMDIF, es algo que cargamos en nuestras espaldas, algo que ensombrece nuestro presente y que complica nuestro futuro.

¿Qué vamos hacer con estos funcionarios, que han distraído tanto el dinero del erario público con el cual podemos dar y ofrecer alternativas productivas y educativas para independizarse en un buen porcentaje a nuestras mujeres?

Hemos recorrido dos años cinco meses los municipios del poniente, centro y sur del estado, en varios ayuntamientos solo cuentan con un cuarto de cuatro por cuatro, con personal que no tiene el conocimiento de preparación para estar al frente; ejemplo de esto Zacualpan y Quilehtla.

En realidad esos alcaldes son el “Ejército de las sombras”, responsables de todas las víctimas colaterales de su corrupta administración, lo peor de todo es la fe política. Porque fundamentalmente, el dinero es un dato y un indicativo, las agresiones a mujeres hasta la pérdida de sus vidas también, pero, la destrucción de la esperanza en estos municipios nunca la podremos pagar.

Existen muchas fallas en el acceso a la justicias para las mujeres. Prevenir y eliminar todas las formas de discriminación.

Cuantas veces conocemos de mujeres que asesinan a su hombre, su ex pareja, en medio de una de las golpizas que éste le propinaba, hoy está en la cárcel procesada por homicidio.

La violencia que vivía constaba ya en al menos cuatro averiguaciones previas (AP), incluso de muerte.

En la AP, la mujer, denunció que su ex pareja “la golpeo y luego con amenazas la llevo a una barranca donde la humilló y la ofendió, además de que la amenazo con aventarla al voladero”. Una de sus hijas veía la escena, “la cual lloraba y gritaba aterrada”.

La CEDH transcribió en la recomendación: dijo tenía miedo que la matara (…) suplicó que la ayudaran.

La Procuraduría, sin embargo, le solicitó a la mujer que ella aportara las pruebas, y como no lo hizo el caso estuvo parado por tres años, hasta archivarlo en definitiva. No hubo indagatoria, mucho menos órdenes de protección.  

Eso es justo lo que pretenden erradicar Ximena Orea Díaz, Georgina Beatriz Luna Sánchez, María Asunción Coyotzi Cahuantzi y Sara Núñez Baleón, en coordinación con el Centro de Justicia para las Mujeres (CJM); ahí se puede denunciar todas las formas de discriminación contra la mujer, obtener órdenes de protección, tramitar pensiones alimentarias y divorcios.

Un gran número de mujeres denuncian la falta de interés, la desidia, la incompetencia y la corrupción de ediles que han convertido a esos municipios en el que si hay un pleito, un escándalo o un muerto es como si nada pasara. Sin embargo, las cosas pasan y alguien, en algún lugar lleva la contabilidad de todas las ocasiones y situaciones en las que hemos recibido una llamada de alerta, de mujeres que sufren violencia y que no quisimos escuchar.

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